Toma decisiones personales

Lo más importante al momento de pedir un crédito es que tengas un plan de negocios claro y realista. Es común que al iniciar tu empresa tengas planes ambiciosos y muy entusiastas; no obstante debes conservar la cabeza fría y poner los pies en la tierra. Realiza proyecciones y metas que deseas cumplir a corto plazo, quizá las ganancias no sean las más altas al principio pero serán ingresos seguros.

Separa tus cuentas personales de las de tu empresa. Para que tu proyecto genere rendimientos rentables debe ser autosuficiente; por esta razón no puede depender de tus ingresos personales todo el tiempo. Por otro lado esta división del capital te brinda claridad respecto al estado general de tus inversiones, te da indicadores precisos de las áreas en buen estado y las que requieren atención.

Recuerda que pedir un crédito es una decisión seria que no puedes tomar a la ligera. Calcula cuánto debes pagar dependiendo la cantidad solicitada, sé honesto y piensa si puedes solventarlo. Al saber administrar el dinero, el rendimiento general de tu empresa mejorará y alcanzará nuevas fronteras; sin embargo, el mal manejo puede generar el efecto contrario y meterte en problemas.

Conoce las instituciones financieras

Antes de contratar un servicio, compara las diferentes opciones que hay en el mercado. No te dejes llevar solo por las cantidades, revisa cuáles son los beneficios que te ofrecen y si en verdad necesitas de estos. Y por último asegúrate de contar con la información y la orientación necesarias antes de firmar algún contrato.

Recuerda que es fundamental que tengas un excelente historial crediticio. Una buena trayectoria de pagos habla de una persona responsable, capaz y comprometida con sus aspiraciones; a las instituciones financieras esto les genera mucha confianza y hay más posibilidades de adquirir un préstamo.